Salir a divertirse los fines de semana, empieza a convertirse en una actividad de riesgo. Uno va tan tranquilo a un disco-bar o una discoteca , con afán de pasárselo bien, pero a veces por "imprevistos de la vida", puede ser un tropezón o que al especimen de la puerta en forma de saco de músculos, sin cerebro que los dirija, no le guste como le miras y puedes acabar machacado o en el peor de los casos, dentro de un "traje de pino".

El estereotipo de estos acéfalos, es similar en las diferentes comunidades que forman la madre patria. Suelen ser mangantes sin oficio ni beneficio ni escrúpulos, cultura inexistente y con un halo de chulería y prepotencia, valores morales ausentes, que por un par de euros son capaces de hacer cualquier cosa. Vestidos con esos trajes negros que les suelen quedar como un tiro, con camiseta negra ajustada, cuerpos como armarios roperos, labrados en el gimnasio, provistos de un pinganillo que parece ser les da patente de corso para apalear a quien se les antoje. Eso si, luego son tan gallinas que no tienen el coraje de asumir sus actos, como ocurrió con el asesino del chico este de la discoteca de Rosales. Ahora resulta que se tropezó y se le cayó encima... hay que joderse!!!... Esperemos que todo el peso de la justicia caiga sobre él.

Veremos cuantos jóvenes tienen que morir a manos de estos macarras, para que las autoridades correspondientes tomen las medidas necesarias para erradicar a estos "especímenes" que constituyen un verdadero peligro público.